Perdurabilidad, potencia y colaboración - TICS

EducaRed Argentina dialogó con Mariana Maggio, Lic. en Ciencias de la Educación y Magíster en Didáctica por la Universidad de Buenos Aires, en el marco de su participación virtual en el VI Encuentro Internacional EducaRed 2011.

En la entrevista nos cuenta su mirada acerca de las nuevas tecnologías y las posibilidad de configurar una enseñanza potente haciendo énfasis en tres ejes: perdurabilidad, potencia y colaboración.





Mariana Maggio es profesora adjunta de Tecnología Educativa en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, e investigadora del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación. Se desempeñó como coordinadora de subsedes del programa UBA XXI, y subcoordinadora del Programa Nacional de Formación Docente y coordinadora del Proyecto Polos de Desarrollo (Ministerio de Educación). Es autora de numerosas publicaciones de su especialidad.

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Carta de una profesora



Los participios activos son de una sola terminación que le corresponde al género masculino y femenino , y al artículo y pronombres neutros. 

Está escrito por una profesora de un instituto público. 


CONTRA LA TONTUNA LINGÜÍSTICA, UN POCO DE GRAMÁTICA BIEN EXPLICADA 

Tengo 50 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política. 

En jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la O de "ojo" y la U de "uña". Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba "El Gordito de Petete", un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Gordito, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos. 

En Primaria estudiábamos Lengua, Matemáticas, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica (dibujo y trabajos manuales), Música y Educación Física. En 6º de Primaria, si en un examen tenías faltas de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, eras candidato a repetir el grado. 


En Bachiller, estudié Historia Mundial, Química, Literatura y Mecanografía.
Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda... 


Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura. 

En castellano existen los Participios Activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente". ¿Cuál es el del verbo ser? Es "ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad o ejerce la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "-nte". 

Así, al que preside, se le llama "presidente", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción, pero nunca "presidenta"


De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", no "residenta”. 


Y ahora, la pregunta: 

¿Nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? 
Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores). 

No me gustan las cadenas de correos electrónicos (suelo eliminarlas) pero, por una vez, les propongo que pasen el mensaje a los amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no "ignorantas semovientas", aunque ocupen carteras ministeriales). 


Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. 

Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío y, sobre todo, ¡el machisto!
 

SI ESTE ASUNTO "NO TE DA IGUAL", PASALO, 
 POR AHÍ LE TERMINA  LLEGANDO A LA MINISTRA DE"IGUAL-DA" .  
    

Porque no es lo mismo UN CARGO PÚBLICO que ser UNA CARGA PÚBLICA.

Relato de un MARIDO



Yo me casé con "doña Tengo Razón"... Solo que no sabía que su segundo apellido era "Siempre"  Ya hace 18 meses que no hablo con ella... Es que no me gusta interrumpirla...
Tengo que admitir que nuestra última discusión fue culpa mía... Ella me preguntó: "Que estás viendo en la tele...?" Y yo le contesté: "Bastante polvo..."
 En el principio, Dios creó el mundo y descansó... Creó al hombre, y descansó....Después creó a la mujer.... Desde entonces ni el mundo, ni el hombre, ni Dios, tuvieron más descanso...
Un día nuestra cortadora de césped (eléctrica) se estropeó... Mi mujer me llenaba la paciencia dándome a entender que yo debería arreglarla... Por mi parte, siempre acababa teniendo otras cosas más importantes que hacer tipo: lavar el auto, hacer un informe, en fin...., lo que para mí parecía más importante... Un día ella pensó un modo de convencerme, muy sutil.  Cuando llegué a casa, me la encontré agachada en el césped, alto, ocupadísima recortándolo con su tijerita de costura... Eso me llegó al alma..., me emocioné... Decidí entrar en casa, y volví después de unos minutos, llevándole su cepillo de dientes... Se lo entregué, y se me ocurrió decirle: "Cuando termines con el césped, podrías también barrer el patio..." Después de aquello, no me acuerdo de nada... Estoy en blanco.... Los médicos dicen que volveré a andar, pero que cojearé el resto de mi vida...

 El matrimonio es una relación entre dos personas, en la que una siempre tiene razón, y la otra es el marido.

La Nube Negra (de Carolina Aguirre)




Dicen que la mayoría de la gente se arrima a sus amigos sólo cuando están en las buenas: cuando alquilan una casa de veraneo, cuando ascienden en el trabajo o cuando se ganan la lotería. La nube negra, sin embargo, es la prueba viviente de que esa conspiración no es más que un prejuicio. Como un tiburón que huele sangre en la inmensidad del mar, o un conductor que baja la velocidad para mirar un accidente, cada vez que alguien tiene una mala noticia, la primera en acercarse es ella.
La nube negra es un juglar de pesimismos. Va saltando de charla en charla con sus violines lastimeros, sembrando la duda y la tristeza en los ilusos corazones de su parentela. Cuando alguien le cuenta un plan optimista, la nube negra encuentra siempre un atajo al fatalismo. Si su mejor amiga le comenta que se va de vacaciones a Brasil, la nube negra le pide que tenga cuidado con la violencia. Si además acota que consiguió unas cabañas hermosas y baratísimas, le sugiere que se cuide de las estafas. Y si encima planea ir con el novio, la nube la felicita por la audacia, ya que conoce muchísimos casos en los que unas simples vacaciones terminaron con la pareja.
Cada vez que un conocido le pregunta cómo está, la nube negra abre una puerta al infierno. En vez de cumplir con el protocolo social y elegir una respuesta diplomática ("bien" o “acá ando", por ejemplo) dice siempre que está mal y enhebra diez anécdotas tremendas sin repetir y sin soplar. Intercala estafas domésticas (el plomero le cobró setecientos pesos y la cocina sigue perdiendo agua) con desgracias de salud (tiene la espalda a la miseria), con policiales (al hijo de una amiga lo asaltaron), deblaces económicas (le cuatriplicaron el ABL) y fábulas del apocalipsis (se viene la guerra de Medio Oriente o el dólar sube a nueve pesos).
Es, además, exagerada. Cualquier suceso ordinario es, para ella, un melodrama potencial. Con un poco de imaginación agorera, la nube asciende cualquier tropezón a la categoría de accidente, aunque sólo se haya cortado un dedo picando cebolla o se haya caído en un charco de agua. Desde ese momento en adelante, basta que le digan lo rica es la pizza, para que ella aclare que desde “el accidente” ya no puede amasar por el dolor de espalda.
Cuando la nube negra es chica, su parte preferida de los juegos es enumerar las reglas y todo lo que no se puede hacer. Secretamente adora cuando le diezman los ejércitos en el TEG, saca doble cero, o levanta la carta "marche preso" en el juego de la vida. Cuando se enferma, adora tomar jarabes feos frente al espejo, porque su esfuerzo la hace sentir una suerte de mártir: la Juana de Arco de los catarros. Reza para que la enyesen, le pongan aparatos, le extirpen las amígdalas o la internen en un orfanato y poder sufrir, como las heroínas de las novelas.
Más tarde, cuando tiene sus propios hijos, es una madre tediosa y sombría. No los deja salir a la calle cuando llueve, les prohíbe el viaje de egresados, y los asusta con mitologías rudimentarias que heredó de su bisabuela (si se meten a la pileta después de comer tienen un calambre, si mezclan sandía con vino se mueren, si se tocan les salen pelos en la mano como al hombre lobo, si se ponen bizcos y viene un viento se quedan ciegos y si andan a caballo en el monte quedan estériles para siempre).
En su tiempo libre, la nube negra mira documentales de intervenciones quirúrgicas o animales devorados por otras especies en el África y novelas mexicanas con galanes indigentes. Le gusta también leer a Nostradamus, textos de autoayuda acerca de envejecer o amar demasiado y biografías sobre grandes personajes que terminaron sus días comiendo mendrugos y pidiendo limosna para comprar carbón y leña.
Es verdad que no hay por qué escucharla o que no es necesario tomarla en serio. Pero tampoco hay que confiarse demasiado. Después de tantos años de flagelo y sufrimiento, la nube logra perfeccionar su fatalismo de tal manera, que siempre logra colar una sombra en las ilusiones de los demás. Por las dudas, hay que andar siempre con cuidado y evitar hablarle de buenas nuevas. Basta con gotear un poquito de sangre para que venga la nube negra.